Hay ideas que se estudian. Otras se debaten. Y hay algunas —como el comunismo— que solo se entienden cuando llegan a tu vida como el virus que es.
Yo no leí sobre el comunismo en una universidad cara. No lo conocí en un café bohemio de una ciudad libre. Yo huí de él.
Soy cubano. Nací y crecí en una dictadura comunista. No en la versión romántica de Instagram, sino en la real: la de colas eternas, salarios simbólicos (rídiculos), miedo estructural y un Estado que decide por ti hasta lo que puedes soñar.
Lo curioso del comunismo es esto: sus mayores defensores viven en países capitalistas. No conozco a muchos que lo hayan vivido y tengan buenas experiencias, pero conozco a varios que lo defienden sin saber de que estan hablando. Tienen iPhone, Netflix, Starbucks y libertad de expresión…
…y desde ahí te explican por qué un sistema que nunca han sufrido “podría funcionar”. Son niños de papá. Son ignorantes. Escucharlos a ellos hablar sobre el comunismo es como recibir consejos sobre natación de alguien que jamás se ha metido al agua, pero leyó algo por internet sobre el tema.
En Cuba no debatimos si el comunismo funciona.
Allí se sobrevive a que no funcione.
Y cada vez que un país colapsa por el comunismo, se victimizan diciendo; "Eso fue presión externa", "Eso fue culpa del imperio capitalista", "Eso no era el verdadero comunismo".
Es Curioso no?
Nunca lo es. Nunca es culpa de su sistema.
La culpa siempre la tiene el exterior de alguna manera.
Nunca funciona.
Pero siempre hacen promesas.
Si un sistema necesita condiciones humanas perfectas para no convertirse en dictadura, entonces el problema no es el ser humano, es el sistema.
El comunismo odia la propiedad privada. Y sin propiedad, no hay incentivos. Sin incentivos, no hay progreso. Sin progreso, hay control.
En Cuba todo es “del pueblo”. Traducción: no es de nadie… excepto del Estado. El Estado es un dios, es el rey y sus gobernantes son el estado. El pueblo es esclavo, ovejas, son los personajes no jugadores de cualquier videojuego (sin importancia para el estado).
El resultado es simple:
Nadie cuida lo que no siente suyo.
Nadie innova si no puede ganar.
Nadie prospera si todo éxito es sospechoso.
Un chico joven, quizás dos años mayor que yo me dijo que el comunismo sí funcionaba. Intente explicarle, abrirle los ojos. En más de una ocasión lo deje sin palabras, buscando algún resultado positivo del comunismo para escupirme en la cara, pero no lo encontraba. Entonces en modo de paz, me rendí. Intentar explicarle siendo un cubano que vivió el comunismo a un americano que vivió en el supuesto malvado capitalismo fue la mayor perdida de tiempo de toda mi vida y nunca jamás volverá a ocurrir tal pecado. Ese chico no es ni siguiera mi amigo, yo no podría ser amigo de alguien que defiende esa barbaridad y el tampoco podría ser mi amigo porque según él, "el que defiende el capitalismo arderá en el infierno". Sí... es estúpido. Muy estúpido. Pero, una parte de mi le tiene misericordia, y creo que el siente lo mismo por mí, aunque está demás decir que el que esta equivocado es él.
Después de discutir, un día nos volvimos a cruzar por un campus universitario. Él se acerco a mi, y creyéndose pastor de una iglesia me regalo un libro. Y no... no fue la biblia. Ojalá si hubiera sido la biblia. Fue todo lo contrario. Fue el libro escrito por el diablo. Fue El Capital por Karl Marx (lo sé, como a mí, también me dieron ganas de vomitar). Al principio no acepte el regalo, pero al ver que insistía tanto, le dije que lo aceptaría con la condición de que fuese a Cuba por una semana. Solamente una semana. Y que si le gustaba tanto el comunismo, que se quedará en mi país. Es un buen trato ¿verdad?. Yo me quedo en su país, en su malvado capitalismo, y el se quedará en mi país con su avanzado sistema socialista y comunista. A ver quien termina perdiendo.
Bueno, todavia tengo El Capital. La verdad me fue muy útil para arreglar la mesa de mi oficina que cojeaba. Y funciona de maravilla. Encima de esa misma mesa descansan hoy libros de economía de libre mercado y empresa privada. Nunca una metáfora fue tan precisa. Marx sosteniendo, literalmente, al capitalismo. Las ideas de Marx están en el suelo, literalmente.
Y saben que, debo ponerme de parte del comunismo en una cosa. El comunismo no fracasa del todo porque hace lo que exactamente promete:
· Concentrar poder
· Eliminar disidencia
· Crear dependencia
· Destruir iniciativa individual
No está diseñado para generar riqueza, sino obediencia. El comunismo no se explica con teoría. Se explica con cicatrices. Con madres que hacen malabares para alimentar a sus hijos. Con jóvenes que arriesgan la vida huyendo en balsas. Con países enteros estancados mientras otros avanzan. Quien defiende el comunismo sin haberlo vivido no es idealista. Es irresponsable.
Y quien lo romantiza desde el capitalismo… es su mayor contradicción viviente. Quiero decir, si tanto te gusta el comunismo ¿por que no vas a cualquier país comunista a vivir? les compartiré un dato curioso y real, es muy probable que a cualquier extranjero que defienda esa porquería le den residencia en un país comunista de inmediato, solamente por creer en su sistema, porque es lo que el estado quiere, ovejas, sirvientes, gente ignorante que crea en ellos.
Si eres comunista, no te intentaré hacer cambiar de opinión, solamente te invito abandonar tu sofá e ir a vivir donde el comunismo reina. Sé que volverás arrepentido, pero si no vuelves, que sepas, que a nadie le va a extrañar en el capitalismo radical.
