¿Vivimos empujando contracorriente o dejamos que la vida fluya a través de nosotros?
Cuando tenía diecisiete años, tomé la decisión de abandonar mi país. En ese momento, sentí que empujaba con todas mis fuerzas contra las circunstancias que me rodeaban, buscando un futuro diferente. Sin embargo, con el tiempo, comprendí que hay una diferencia sutil pero poderosa entre empujar y fluir.
Empujar implica esfuerzo constante, una lucha incesante por controlar cada aspecto de nuestra existencia. Lo confieso, me gusta tener todo bajo control. Es como nadar contra la corriente, agotador y, a menudo, infructuoso. Por otro lado, fluir es permitir que la vida nos guíe, confiando en el proceso y adaptándonos a las circunstancias con gracia y flexibilidad.
En mis proyectos, como Mederi KOI®, nuestro lema es "Nadamos Contra Corriente", es el lema que nos definen. Me inspiro la leyenda del pez koi, una historia que siempre me ha fascinado. Se dice que estos peces nadaban río arriba, desafiando la corriente. Muchos se rendían en el camino, dejándose arrastrar por la fuerza del agua, pero unos pocos persistían. Se enfrentaban a cascadas imponentes y caídas brutales, pero seguían avanzando. La leyenda cuenta que aquellos que lograban llegar hasta la cima de la cascada eran recompensados por los dioses y transformados en dragones.
Esta historia es más que una fábula. Es lo que nos define como equipo y como personas.
Empujar contra la corriente no es fácil. Significa levantarte cuando nadie cree en ti, trabajar en tu proyecto cuando todo parece estancado, y seguir adelante incluso cuando la comodidad de la resignación parece una opción tentadora. Pero los que realmente transforman su destino son los que, como el pez koi, no se rinden.
Muchos hablan de "fluir con la vida", de dejarse llevar, de aceptar lo que venga sin resistencia. Y sí, hay momentos donde adaptarse es necesario. Pero hay una diferencia entre fluir y conformarse. Fluir no significa rendirse; significa encontrar el mejor camino para seguir avanzando sin desgastarse innecesariamente. Yo he empujado contra la corriente muchas veces. No ha sido cuestión de suerte ni de dejar que las cosas "simplemente pasen". Ha sido cuestión de nadar con convicción, incluso cuando la corriente en contra parecía más fuerte que yo.
Los peces que se dejan arrastrar por la corriente terminan cayendo con la cascada.
– RENE DE PAZ
Sin embargo, si me preguntan si soy de los que empuja o se deja llevar. Yo diría que según las circunstancias. He aprendido que forzar situaciones rara vez conduce al éxito; en cambio, estar en sintonía con el entorno y responder de manera consciente nos permite avanzar con menos resistencia. Recomiendo leer el libro "Fluir" de Mihály Csíkszentmihályi, habla sobre el estado óptimo de experiencia, donde estamos completamente inmersos en una actividad, disfrutándola al máximo y rindiendo al más alto nivel. Me hizo reflexionar sobre lo que entendemos por fluir. Y es que como dije anteriormente fluir no es rendirse, no es dejar las cosas para mañana, no es esperar a que ocurra algo. Cuando entendemos mejor la idea, empezamos a ver la vida de una forma diferente. Y es que no es una o otra, la vida no es blanco o negro.
Según como dice Csíkszentmihályi (un apellido difícil de memorizar), Fluir es, entre muchas otras cosas: Enfoque total en el presente; Cuando estamos en un estado de fluidez, dejamos de preocuparnos por el pasado o el futuro y nos enfocamos completamente en la tarea que tenemos frente a nosotros.
Yo tengo un poco de ambas cosas. Empujo como empresario, pero fluyo como escritor. Cuando eres empresario sabes valorar mucho el tiempo, estas completamente dispuesto a ser productivo, hacer más en menos tiempo y tener orden en el horario. Reunión con el equipo a las 9:00 AM, Trabajar en aspectos de la nueva campaña a las 11:00 AM, cena de negocios a las 8:00 PM. En pocas palabras forzamos el tiempo, las situaciones, los momentos. Ahora bien, como escritor, pasas por bloqueos creativos y a veces tardas toda una tarde para escribir unas pocas paginas de las cuales no te sentirás demasiado orgulloso, debes permitirte perder el tiempo para escribir. Y es que cuando estamos en sintonía con lo que hacemos, el tiempo parece desaparecer. Perdemos la noción del tiempo y esa es una manera de dejarnos fluir.
Mi primera novela, Escalando Montañas, la idea de la novela es transmitir la vida de Paulo Vargas, y su proceso. Al ser la primera parte de la Trilogía Montañas nos enfocamos en su pasado, así que la novela se basa, así como también lo transmite en un proceso. Empujar es seguir escalando la montaña, y dejarse fluir es disfrutar el proceso de escalarla. Viéndolo así, quizás empujar y fluir no tengan por que ser palabras tan opuestas.
La vida debe ser así, un equilibrio entre empujar y fluir. Así tiene todo más sentido.